Naturbrush

SONRISA FELIZ, PLANETA FELIZ

Alcanzada la treintena, estrenada la paternidad, te vas haciendo preguntas sobre el mundo que te rodea; sobre qué mundo vas a dejar a tus hijos. Observando, inquieto, como las emisiones de CO2 se están convirtiendo en un problema de salud pública, costando anualmente a los estados miles de millones en gastos médicos. Ante un polo norte que ha perdido la mayor parte de su superficie, o el avance sin freno de un cambio climático que amenaza el equilibrio natural…

Fue en otro pequeño gesto, en otra acción en apariencia de escasa importancia, donde se me encendió la bombilla. Allí, ante el espejo del baño, con mi cepillo de dientes (de plástico) en la mano fue cuando todo empezó a fluir. ¿Cuánta gente se cepilla los dientes a diario? Es un ejercicio, que al menos, se repite tres veces al día. Un utensilio, que según los dentistas, hay que renovar cada tres meses. ¿Cuántas toneladas de plástico lanzado a la basura supone eso?

 

Entonces recordé una frase de Galeano, que en tiempos, no le di más valor, pero que ahora alcanzaba todo el sentido del mundo, transformándose en la respuesta a todas las preguntas, a esas ansias de hacer algo para cambiarlo todo: «Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo».

A partir de ahí surge la idea de Naturbrush, la primera marca española de cepillos dentales biodegradables.

Un producto artesanal, ligero, natural. Un pequeño cambio en nuestra vida diaria que puede configurar grandes logros a largo plazo. Porque su fabricación en bambú no sólo ayuda a no invadir ni deforestar los espacios naturales libres, sino que además su cultivo contribuye a aumentar la masa forestal global gracias a un crecimiento rápido y vigoroso, ya que en seis semanas el bambú puede alcanzar los 30 metros de altura, para lo cual un pino mediterráneo necesitaría varias décadas.